Reseña Histórica

I.- Fundación de Hermandades nazarenas.

El origen de la Hermandad de Jesús Nazareno de Alcalá de Guadaíra[1] está vinculado al movimiento fundacional de Hermandades nazarenas desarrollado durante el siglo XVII en toda la comarca bajo el impulso de la Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla, Antigua Pontificia y Real de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén, y María Santísima de la Concepción, conocida popularmente como: “El Silencio”.

La Hermandad Sevillana[2], propuso un estilo procesional sereno que generaba un ambiente de recogimiento y solemnidad, en contraposición a los modos imperantes en la época, excitados y casi violentos. Frente a los penitentes de sangre que flagelaban sus espaldas e impresionaban a los concurrentes, los nazarenos procesionaban con cruces al hombro y túnicas moradas, siguiendo la tradicional iconografía pasional de Jesús cargado con la cruz.

Dentro de este movimiento fundacional se erigieron a finales del siglo XVI las Hermandades de Carmona y Utrera; luego siguieron Marchena sobre 1607; Viso del Alcor en 1617; entre 1600 y 1625, Mairena, Lebrija, Constantina, Higuera, Aznalcoyar; Estepa en 1626; Palma del Condado en 1640, Cazalla de la Sierra en 1680, etc.. Todas tomaron como base las reglas de la Hermandad Sevillana de la Cruz de Jerusalén, redactadas por Mateo Alemán y aprobadas el 24 de abril de 1578.

II.- Primera referencia documental a la fecha.

La Hermandad de Jesús Nazareno de Alcalá debió fundarse en los albores del siglo XVII, posiblemente entre 1595 y 1620.

Hay constancia documental de que en 1595 no estaba instituida, pues el 24 de enero de 1595, visitó la iglesia de Santiago el Mayor de Alcalá de Guadaíra, un sacerdote delegado expresamente para inspeccionar las rentas eclesiásticas. El visitador ordenó la presencia de los responsables de todas las Hermandades, para que aportasen libros de cuentas y memoriales de bienes a efectos de comprobar los asientos de mayordomía y sus justificantes. En el memorial redactado por visitador, no existe mención a la Hermandad de Jesús[3].

Hasta la fecha, la primera referencia documental sigue siendo una carta autógrafa redactada el 20 de marzo de 1620 por Tomás Pérez, hermano mayor de la Hermandad matriz, narrando al padre prior del convento de San Antonio Abad de Sevilla, los pormenores de su visita a la filial de Alcalá: “mi avanzada edad, me hace perder muchos de los lugares a donde nuestra Santa Hermandad celebra Función en honor del Inmaculado Misterio, pero tienen para esta Santa Hermandad un verdadero aprecio nuestras hijas las de Alcala de Guadaira y Carmona, a donde me traslade con el nuevo predicador, quedando todos los fieles que en los Templos llenos había, admirados de la palabra del joven religioso” [4]. Tomás Pérez, iguala en estima las hijas o filiales de Alcalá de Guadaíra y Carmona, cuando esta última tiene aprobada la regla a finales del siglo XVI y es considerada la primera filial en orden a su antigüedad.

La función religiosa referida por Tomás Pérez, quedó testimoniada en una obra editada en 1663, por el padre Don Pedro de Alva y Astorga, titulada: “Militia Inmaculatae Conceptionis Virginis Mariae, contra Malitiam Originalis Infectionis Peccati” [5]; se trata de un tomo foliado que contiene unos 5.000 autores en latín donde recoge por orden alfabético un índice de editores que han realizado publicaciones en defensa del dogma concepcionista, así como las predicaciones, fiestas, octavarios, y juegos celebrados. En la página 834 refleja que Juan Serrano de Vargas y Ureña, editó en 1620 el libro: “Arborem pro civitate Hispalensi” y continua: “sub hoc titulo: Sonetos, Décimas y Quintillas en que hablando la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla, y villas de su Jurisdicción, del misterio de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora hablan a la Insigne Cofradía de los Nazarenos y Santísima Cruz de Jerusalem, acerrima defensora de este divino Misterio. Populi Autem interlocutoris sunt: Lebrixa, Castil de la Guardas, Utrera, Constantina, la Iguera, Haznalcorral, Alcalá de Guadeira      Extat impresf. in charta expansa hispali, anno 1620” [6] .

III.- Siglo XVII: Institución.

A comienzos del siglo XVII la Hermandad quedó erigida en la iglesia de Santiago. La primitiva imagen del Nazareno fue colocada en una humilde hornacina exornada con molduras de yeso, cavada en el muro sur del templo. Había pocos cofrades y la devoción escasa. Novena, Función, procesión y entierro de hermanos, según el patrón de la Hermandad matriz, eran sus únicas actividades. El cuerpo normativo de la regla constituyente debió ser una reproducción de las ya referidas de Mateo Alemán de la Hermandad matriz, tal y como ocurrió en la mayoría de filiales instituidas en esta época.

La procesión culminaba en un monte a las afueras conocido como Calvario, propiedad entonces de la Orden Franciscana, coronado por una antigua ermita en honor de San Roque. Por su falda sur los franciscanos habían trazado un zigzagueante vía crucis, que recorrían todos los viernes de cuaresma su Orden Tercera, y el Viernes Santo la Hermandad de Jesús. 

IV.- Siglo XVIII: Crecimiento.

Cien años tardó la devoción al Nazareno en establecerse en Alcalá. Durante el Siglo XVIII fue edificada capilla, erigido el altar barroco en madera tallada y dorado con oro fino, adquiridas las imágenes de la Virgen y San Juan.

Aparecen memorias de enterramientos en la capilla y mandas testamentarias dejando bienes. Crece la participación en la cofradía. La procesión del Viernes Santo es la escenificación dramática de la Pasión de Jesús, estando representados todos los trances y momentos, desde el prendimiento en el huerto hasta la muerte en la cruz.

Se registran los primeros conflictos en cabildos de elecciones que provocan la apertura de procedimientos ante la autoridad eclesiástica; lejos de rehusar los cargos, hay contienda por dirigir la Hermandad.

V.- Siglo XIX: Consolidación.

La consolidación se produjo en el siglo XIX. El Supremo Consejo de Castilla aprobó las Reglas tras un litigio con la autoridad eclesiástica hispalense; hubo recurso a Madrid, pero la sentencia dictada en 1803 fue favorable a la Hermandad reconociendo que existió una regla anterior extraviada. Los nuevos estatutos proclaman que el fin principal es promover el culto a Dios y contribuir al bien espiritual de los cofrades. Son prioridades del cuerpo normativo: el gobierno, derechos y deberes de los hermanos, culto interno, procesión, mantenimiento de la capilla, y exequias de los hermanos fallecidos. La Hermandad se mueve en torno al medio centenar de hermanos.

La exclaustración y desamortización del convento de San Francisco provocaron la extinción de la Hermandad de Vera-Cruz y de la Orden Tercera. Fruto de los avatares del tiempo, años antes, también habían desaparecido las Hermandades de las Angustias (parroquia de San Sebastián), y Dulce Nombre de Jesús (parroquia de Santiago); De las cinco cofradías penitenciales que tuvo el pueblo, solo quedaron Jesús Nazareno y el Santo Entierro.

En 1820 recibe “Carta de Hermandad” de la Orden de San Juan de Dios, un reconocimiento institucional por el que la Congregación hospitalaria la consideraba “hermana” a todos los efectos, tanto terrenales como espirituales.

En 1824 aprovechando la estancia del Rey Fernando VII en Alcalá, le fue ofrecido el título honorífico de hermano mayor honorario, que el monarca agradecido aceptó, incorporando desde entonces el título de Real.

Crece y crece la devoción; la imagen de Jesús Nazareno sustituye al primitivo Cristo de San Miguel en las públicas rogativas que el pueblo organiza implorando lluvia por las terribles sequías que regularmente azotan los campos. Las paredes de la capilla se llenan de exvotos.

En 1834 la Hermandad matriz de los nazarenos de Sevilla concedió “Carta de incorporación”, era el reconocimiento a una filialidad histórica que vinculaba formal e institucionalmente a ambas corporaciones. Las circunstancias sociales y políticas de este farragoso siglo decimonónico afectan los aspectos procesionales; la ortodoxia de la iglesia propia del antiguo régimen intenta depurar las transgresiones que se producen en las representaciones del Viernes Santo; al final del siglo, la cofradía habrá perdido muchos de aquellos elementos que antaño la configuraron como una magnifica escenificación de los pasajes de la Pasión.

VI.- Siglo XX: Esplendor institucional.  

La Hermandad comienza el siglo con algo más de un centenar de hermanos y lo termina lindante el tercer millar.

En el primer tercio, la institución sigue pautas de comportamiento y usos muy similares a los siglos precedentes, pero los acontecimientos de 1936 marcaron el tránsito hacia un nuevo estilo que cambió las formas y el fondo. Aunque las consecuencias patrimoniales de la Guerra Civil fueron catastróficas, la Hermandad salió muy reforzada pues no solo mejoró radicalmente el patrimonio destruido sino que la devoción a Jesús Nazareno se fue incrementando de forma progresiva y extraordinaria hasta alcanzar cotas nunca conocidas.

En el aspecto institucional, las reglas son revisadas en varias ocasiones. Hay aspectos destacables como la ampliación de los cultos internos; atención máxima al orden y compostura de la cofradía como manifestación externa de fe; potenciación de la integración en la parroquia; preferencia a la tarea formativa y catequética; creación de la junta auxiliar; programación permanente cultural y recreativa como medio de integración; etc.

Entre los nuevos cultos destacan: el traslado de la imagen de Jesús (de amplia repercusión popular); Misa dominical permanente en la ermita de San Roque; Función de gloria a la Virgen del Socorro; Eucaristía mensual por los hermanos difuntos; Misa de la juventud el día de San Juan; etc…

Es en la procesión donde más se notan los cambios. La cofradía deja de ser una escenificación dramática de los misterios pasionales para convertirse en un cortejo de cuidada compostura al estilo de Sevilla, aunque mantiene los primitivos signos de identidad. Los pequeños pasos de monte son sustituidos por grandes parihuelas portadas por costaleros, imposibles de acceder a la cima del monte (misma puerta de la ermita) donde finalizaba el antiguo vía-crucis; lo que obliga a trazar nuevas rampas de ascensos. Cae en desuso la celebración del primitivo vía crucis del monte y la pérdida de los monolitos que marcaban las estaciones. Desaparecen los pidones (elementos característicos de la cofradía), los toques de bocina, los nazarenos acortan los capirotes, alargan las túnicas hasta el suelo y suprimen las extensas colas que soltaban al regreso.

En 1980 fue aprobada la fusión con la Hermandad Sacramental y de Ánimas de Santiago. Se formalizó mediante decreto del Obispo Auxiliar de Sevilla de fecha 12 de marzo de 1980. Supuso la asunción de nuevos derechos y obligaciones justificando una amplia reforma de Reglas. Fueron incorporados los títulos de “Archicofradía del Santísimo Sacramento y Ánimas Benditas”; y la obligación de organizar el Triduo al Stmo. Sacramento, Función de instituto, y procesión del Corpus.

La Hermandad adquiere la propiedad de dos inmuebles en los que instala su almacén y casa; esta última, en pleno centro de la ciudad, es una magnifica construcción moderna con todos los servicios necesarios y constituye un medio fundamental para dinamizar la vida social de la institución.

El último tercio del siglo XX, constituye la etapa de mayor crecimiento en la historia de la Hermandad, llegando al siglo XXI erigida como una de las instituciones más sólidas, representativa y participativa de toda la provincia.

Hace solo unos años, la Semana Santa de Alcalá de Guadaíra fue declarada por las Instituciones Públicas: “Bien Turístico de Interés Nacional”, en este reconocimiento fue decisiva la aportación de las riquezas y singularidades de la Hermandad de Jesús Nazareno en su genuina, singular e incomparable estación de penitencia al monte Calvario en la madrugada del Viernes Santo.

El 27 de junio de 2014, festividad de la Virgen del Perpetuo Socorro, fue bendecido un amplio camarín para adoración del Señor. Todos los lo viernes del año, se celebra Misa de Jesús Nazareno que congrega a gran cantidad de hermanos, y se abre el camarín para el devoto besabies.

La Hermandad ultima un Centro de Atención Social a los Hermanos, situado en la calle Sánchez Perrier, que será bendecido el próximo 15 de marzo de 2015 que va a albergar el “Ropero Virgen del Socorro”, un banco de Recursos Infantiles de atención a los más pequeños necesitados.

[1] ROMERO GUTIÉRREZ, Vicente: Jesús de Alcalá. Diputación de Sevilla. 2005.

[2] García de la Concha Delgado, Federico: Estudio histórico Institucional de la Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla. Sevilla 1987.

[3] ROMERO GUTIÉRREZ, Vicente: Obra citada.

[4] Archivo Documental de la Hermandad del Silencio, Sevilla, sección Hermanos Mayores, Tomás Pérez.

[5] El libro del Padre Alva se encuentra en la Biblioteca Provincial y Universitaria de Sevilla. Ref. E-152- núm. 118

[6] ROMERO GUTIÉRREZ, Vicente: Obra citada.

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